El procedimiento para conseguir el derecho de asilo no se puede ver como un sprint, sino como una maratón. Esta semana te acercamos los posibles caminos que puedes tomar para regularizar tu situación tras haber solicitado protección internacional

Sin duda, si el trámite para conseguir la residencia en España fuese una carrera, esta sería de resistencia, por no decir de obstáculos. Lo primero que debes saber antes de ponerte a correr es que el paraguas de la protección internacional es muy grande y alguna de las alternativas que incluye puede encajar con tu situación.

La primera figura legal que encontramos es el derecho de asilo. Por ley, los ciudadanos de países no comunitarios o apátridas tienen el derecho de solicitar asilo en España cuando en sus lugares de residencia corran un riesgo probado de persecución, ya sea por motivos de raza, religión, políticos, género u orientación sexual. En estos casos, si no puede recibir protección en su país de origen, tiene la posibilidad de iniciar la petición de asilo o refugio.

Las amenazas contra la integridad personal que pueden llevar a solicitar el estatus de refugiado son variadas y muy graves: reiterada violencia física o psicológica, penas judiciales desproporcionadas o claramente discriminatorias, etc. Estas situaciones debe sufrirlas personalmente el solicitante: no es suficiente con que en el país de origen se violen en general los derechos humanos, sino que se debe acreditar que se están vulnerando los derechos humanos de la persona concreta que pide el asilo. Si se demuestra esta persecución reiterada, y siempre que la persona en cuestión no pueda ser considerada una amenaza para la comunidad (haya sido condenada por delitos graves, como delitos contra la humanidad o atentados contra la vida de otras personas), a priori se concedería el asilo.

Si no se cumplen estos requisitos y se deniega el derecho de asilo, el proceso no tiene que pararse: la siguiente instancia sería pedir la protección subsidiaria. Esta figura está pensada para aquellas personas que, aunque no están personalmente perseguidas en su país de origen, sí que ven amenazada su integridad por conflictos que se estén dando en su territorio.

Por último, si no se puede acreditar este riesgo a daño grave, queda la opción de solicitar una autorización de residencia temporal por circunstancias excepcionales por razones humanitarias. Se puede pedir este permiso – además de por ser víctima de delitos familiares, vulneración de derechos humanos, etc. – si la persona acredita que necesita un tratamiento médico que no puede recibir en su país y que es vital para su salud.

Todos estos trámites, una vez concedidos, dan lugar a una residencia temporal. En diferentes plazos, se puede llegar a obtener la nacionalidad española.

La situación actual de la protección internacional

Lo cierto es que las estadísticas publicadas anualmente por el Ministerio de Interior no dan pie al optimismo. Las solicitudes han aumentado de forma espectacular en los últimos años sin que haya mejorado la capacidad de la administración. A esta situación de ralentización burocrática se le ha unido este año la crisis sanitaria. Con la llegada de la pandemia en marzo se paralizó el sistema de asilo, lo que redujo de forma «artificial» las solicitudes de protección internacional hasta un 20%.

Además, que se resuelva la solicitud no significa que esta sea concedida. Gran cantidad de peticiones relacionadas con el derecho de asilo y la protección subsidiaria son rechazadas, mientras que la autorización por razones humanitarias suele tener más éxito (especialmente cuando el país de origen es Venezuela.

A pesar de la gran dificultad de obtener una resolución favorable y más o menos rápida, la petición de protección internacional abre una puerta muy interesante. La ley dispone que entre la presentación de la solicitud y la resolución (ya sea positiva o negativa) la persona no puede ser devuelta ni expulsada de España. Por tanto, en el tiempo en el que se van pidiendo las diferentes figuras que integran la protección (asilo, subsidiaria y razón humanitaria), el solicitante no corre riesgo de ser deportado.

Este tiempo extra – que en muchas ocasiones pueden ser años hasta que se agotan los recursos- permite a la persona extranjera obtener las condiciones para pedir la residencia por situaciones de arraigo laboral o social, lo que les aseguraría estar en una situación legal en el país incluso aunque les denegasen todas las formas de protección internacional. 

Arraigo laboral

Para poder solicitar esta autorización de residencia, la persona debe cumplir los siguientes requisitos:

  • No tener antecedentes penales en España ni tener prohibida la entrada al país.
  • No encontrarse dentro de un periodo de compromiso de no retorno a España por haber regresado voluntariamente a su país de origen.
  • Haber permanecido de forma continuada en España durante un mínimo de dos años. Cuando hablamos de una estancia continuada es que las ausencias en los últimos dos años no superen los 90 días.
  • Poder demostrar una relación laboral de una duración mínima de 6 meses.

Arraigo social

Es una autorización de residencia para aquellas personas que cumplen estas exigencias:

  • No tener antecedentes penales en España ni tener prohibida la entrada al país.
  • No encontrarse dentro de un periodo de compromiso de no retorno a España por haber regresado voluntariamente a su país de origen.
  • Haber permanecido con carácter continuado en España durante un periodo mínimo de 3 años, permitiéndose ausencias menores a los 120 días.
  • Tener un familiar (cónyuge, pareja de hecho, hijos o padres) residentes en España o españoles. Si no se tienen estas relaciones, se podrá acreditar también su integración social en la comunidad con un informe.
  • Contar con un contrato de trabajo de al menos 1 año de duración y estar inscrito en la Seguridad Social. La empresa también deberá garantizar la actividad continuada, disponer de medios económicos, materiales o personales para hacer frente a su proyecto empresarial y a las obligaciones derivadas del contrato. Es decir, una empresa viable, que no vaya a cesar la actividad.

Por tanto, incluso una resolución desfavorable de la solicitud de protección internacional puede llevarte a conseguir una autorización de residencia. Lo importante es no dejar de intentarlo.


En Grupo León no solo te asesoramos sobre qué camino puedes tomar para conseguir tu residencia, sino que realizamos tus trámites y gestionamos tu documentación de forma eficaz. Conseguir la tarjeta blanca y roja, renovar las autorizaciones, cumplimentar las solicitudes… te acompañamos en cada paso del trámite.

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