Desde hace nueve años, trabajadores y trabajadoras del hogar se encuentran bajo el Régimen General de la Seguridad Social. Sin embargo, el Sistema Especial que rige su contratación sigue teniendo peculiaridades que debes conocer si te dedicas a estas actividades

Un 1 de enero de 2012, el sector de empleadas del hogar conseguía una de sus reivindicaciones históricas: ser incluidas en el Régimen General de la Seguridad Social.

No era un logro meramente simbólico. Conllevaba equiparar – al menos en parte- sus derechos laborales con el resto de trabajadores y trabajadoras. Novedades como cotizar desde el primer momento o la garantía de una prestación por incapacidad temporal brindaron un cierto grado protección antes inexistente y una puerta a la regularización de miles de personas.

Sin embargo, pocos pasos se han dado desde entonces. La promesa política de alcanzar la convergencia total con el Régimen General en 2019 se ha aplazado hasta el año 2023, manteniendo particularidades que hacen del sector de empleadas del hogar uno de los más desprotegidos.

Es por ello que, en el momento actual, en el que la situación sanitaria, social y económica ha golpeado tan duramente a estas trabajadoras y trabajadores, es importante recordar los derechos que se incluyen en la legislación vigente y aquellos que aún no se han alcanzado en ese camino hacia la asimilación.

¿Qué legislación te ampara? ¿Qué puedes exigir?

El Real Decreto 1620/2011 de 14 de noviembre es la norma que regula el servicio del hogar familiar e incluye las modificaciones que se llevaron a cabo en el año 2013. Los principales puntos de este documento son los referidos a:

Salario Mínimo Interprofesional. Es importante saber que se aplica a los empleados y empleadas del hogar. Por tanto, si se trabaja a jornada completa, el empleador tiene la obligación de pagar el SMI actual que está congelado en 950 euros brutos – considerando 14 pagas anuales. Si el trabajo es parcial, que suele ser habitual en estas actividades, el salario bruto debe ser proporcional a esa cantidad. De esta forma, por 20 horas a la semana, la tabla salarial marca un salario antes de impuestos de 475, la mitad del SMI.

Tabla salarial del convenio de empleadas de hogar
Tabla salarial para 14 pagas del convenio de empleadas del hogar. Fuente: cuestioneslaborales

No actualizar el SMI a la cuantía actual conllevará sanción económica. A partir del 1 de abril de este año, las inspecciones laborales del Ministerio de Trabajo podrán multar con más de 6.200 euros a quienes contraten a empleadas y empleados del hogar por menos del salario mínimo.

El SMI se debe percibir por ley incluso si se reciben pagos en especie, lo que es especialmente relevante para trabajadoras internas a las que se les cubre el alojamiento y/o la manutención. En estos casos, el valor de la retribución en especie se descontará del salario, pero el pago en dinero nunca puede ser inferior al salario mínimo.

Tiempo de trabajo y tiempo de descanso. Este real decreto fija el tiempo máximo de trabajo. No se pueden exceder las 40 horas trabajadas semanales y se debe asegurar un descanso de 36 horas – domingo completo, unido a la tarde del sábado o a la mañana del lunes. Diariamente, entre jornada laboral y jornada laboral, deben mediar 12 horas. Si el empleado es interno, este descanso diario se puede reducir a 10 horas, pero ese tiempo restante se debe compensar.  

También incluye el derecho a vacaciones anuales de 30 días, que pueden disfrutarse en varios periodos. En este apartado es importante tener en cuenta que, en caso de que no se llegue a un acuerdo sobre las fechas de vacaciones, el empleador solo puede fijar 15 de estos 30 días; el resto los elegirá el empleado o empleada.

Contrato. Fuera de estas generalidades legales, ¿dónde se determinan el horario, el salario por encima del mínimo, el tiempo de presencia en el hogar, si es jornada completa o no…? En el contrato, que puede ser de palabra o por escrito.

La ley obliga a que sea registrado en un documento si se trabajan más de cuatro horas semanales. Sin embargo, esto no quiere decir que si trabajas menos no tengas la opción de un contrato escrito: como empleado, en cualquier momento, puedes exigir que se formalice la relación laboral. En el Ministerio de Empleo y Economía Social se pueden encontrar modelos de contrato que pueden facilitar su elaboración.

Otra fuente de conflictos y de particularidades es la extinción del contrato. Una de las figuras más polémicas en este ámbito es la del desistimiento. Debes saber que, si el empleador recurre a esta forma de terminar con la relación laboral, está obligado a preavisar al empleado por escrito con una antelación de 7 días –en el caso de contratos de menos de un año- o de 20 días – en contratos de duración por encima del año. Al mismo tiempo que se notifica el cese del contrato, el empleador debe abonar la cuantía de la indemnización.

Inscripción a la Seguridad Social. Para poder exigir y cumplir con todo esto, es necesario que como trabajador o trabajadora estés inscrita en la Seguridad Social, lo que, además, te permitirá cotizar.

La afiliación en la Seguridad Social en general la hace el empleador, que desde 2012 debe actuar como si fuera un empresario que da de alta a un trabajador. Para ello, el empleador debe contar con un Código de Cuenta de Cotización. Puede conseguirlo acudiendo a la Tesorería de General de la Seguridad Social de forma presencial a través de cita previa o bien telemáticamente, a través del sistema RED con su certificado electrónico.

Esto supone que el empleador se inscribe como contratante en la Seguridad Social, pero no que el trabajador o trabajadora esté regularizado. Es necesaria una inscripción en la que constarán los datos del empleado, su salario mensual, etc.  

En el caso de que el contrato sea de menos de 60 horas mensuales, y siempre que el empleador tenga su CCC, se puede pactar que la afiliación la realice el trabajador o trabajadora del hogar. Para ello, se tendrá que rellenar el modelo TA 2/S-0138.

Lo mismo ocurre en el caso del pago de las cotizaciones sociales. De forma general, el empleador es el que quitará la parte del salario bruto destinado a la Seguridad Social y lo ingresará. Pero si se trabajan menos de 60 horas al mes, puede ser el propio empleado o empleada la que dé su cuenta para que la Seguridad Social le quite esa cotización. En este caso, tendrá que percibir el salario bruto.

¿Qué puedes hacer si tu empleador no te afilia a la Seguridad Social y tú no puedes hacerlo? Es importante saber que, como empleado, puedes solicitar la inscripción tras demostrar que la persona que te contrata está incumpliendo su obligación.


Desde Grupo León, dentro de nuestra área de emprendimiento, podemos tramitar la afiliación a la Seguridad Social, la obtención del CCC y el alta como autónomos.


¿Qué queda por conquistar?

La legislación española tiene cuentas pendientes con el sector de empleadas del hogar. Un ejemplo de ello es el continuo aplazamiento de la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, dirigido a ampliar derechos como el de asociación y sindicación y adoptado ya por países de nuestro entorno como Alemania o Portugal.

Pero, sin lugar a dudas, una de las lagunas más importantes en la protección de estas trabajadoras es la ausencia de prestación por desempleo. Por ahora, si eres limpiador, jardinera, cocinera… y formas parte del colectivo de empleadas del hogar no tienes derecho a cobrar paro al ser despedido.

Las trabajadoras continúan luchando para conseguir una mayor protección social en medio de un mercado tan precarizado.

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